Durante el transcurso de una partida de rol solemos participar de diferentes formas: Hablamos en primera persona, poníendonos en la piel de nuestro peresonaje: ¡Por los clavos de cristo Vicenzo! ¡Dónde te habias metido! Hablamos en tercera persona, tomando distancia de nuestro personaje: Nadia desciende por la escalera de la mansión con una gracia ultraterrena, bella y fría como un tempano, disfrutando de las miradas desoladas de sus pretendientes que acaban de comprender que ella es inalcanzable. También podemos expresar el mundo interior de nuestro personaje o traer algo que le ocurrió en el pasado: Recuerdo a mi abuela sirviendome un vaso de gaseosa La Pitusa. Espera pacientemente hasta que le digo basta y contempla con una sonrisa en los labios como me bebo el vaso del tirón. Aquellos fueron buenos tiempos. Declaramos acciones: Eduardo va a tratar de abofetear delante de todo el mundo al Embajador de Antioquía. Sus hirientes palabras merecen una satisfacción. Y hablamos fuera de pe...